Enfermedades y Plagas

Oidium

Es causada por un hongo, cuyo nombre científico es Podosphaera leucotricha, que ataca a la pera y al manzano. Es conocida en los valles por distintos nombres locales, como por ejemplo "caracha" o "pera forrada".

Esta enfermedad se encuentra muy difundida en los valles productores, donde se le encuentra atacando las plantaciones de pera, especialmente a finales de la campaña, entre los meses de febrero y marzo.

Los principales daños que causa están relacionados a la reducción de la capacidad de captar la energía del sol por las hojas de la planta y a la disminución en la calidad de los frutos. El daño se observa en yemas, hojas, flores y frutos en los que aparece una mancha o polvillo de color blanquecino. En los frutos se puede observar costras ("carachas") de color variable entre crema y café, que le quita presencia y calidad al fruto en el momento de su venta.

El control de esta enfermedad debe ser preventivo de preferencia. Se deben realizar las siguientes actividades:

  • Realizar podas ligeras para que las plantas queden aireadas, con una buena ventilación y los rayos solares puedan ingresar al interior de la copa del árbol.
  • Utilizar azufre en polvo mojable, de manera preventiva, antes que se manifieste la enfermedad (Kumulus o Elosal), a dosis de 1kg por cilindro de 200 l de agua.
  • En casos extremos puede emplearse el control químico, con productos curativos como Tebuconazole (Folicur), o Penconazol (Topas), a una dosis de 250 ml por cilindro de 200 l de agua.

Plaga Oidium

Queresas

Existen varias especies de queresas que atacan a la pera, pero la que mayor presencia tiene en los valles de Caravelí, es la denominada "queresa redonda", de nombre científico Selenaspidus spp. Esta plaga succiona la savia de los tallos y hojas, dañándolas y debilitando a la planta. Las partes atacadas con severidad se secan. En ataques severos llega a afectar la fruta, la que pierde su valor comercial. Se les reconoce por su forma escamosa, de color marrón, que se ubican en las hojas, tallos y frutos.

Para evitar o controlar los daños causados por esta plaga, debemos:

  • Realizar podas eliminando las partes dañadas, de preferencia después del agoste.
  • Limpieza periódica manual de las ramas y hojas dañadas.
  • Lavados frecuentes de los perales empleando bombas de alta presión, con detergente agrícola, a la dosis de 50 a 100 ml por cilindro de 200 l de agua Aplicaciones de aceite agrícola (Golden Natural Oil), a dosis de 2 a 3 l por cilindro de 200 l de agua, antes de la floración y después del cuajado.
  • Control químico usando Dimetoato+Clorpirifos (Saluthion), a dosis de 250 ml por cilindro de 200 l de agua.
  • La secuencia ordenada de estos pasos nos ayudará a tener nuestros perales libres de esta plaga.

Roedores

En los valles de la provincia de Caravelí, las ratas y ratones de campo suelen proliferar en algunos años, debido a condiciones favorables de clima, ausencia de enemigos naturales o por la falta de fuentes alternativas de alimentación, a lo que se suma su alta capacidad de reproducción.Los daños se manifiestan en los frutos, que son consumidos directamente. Puede apreciarse además madrigueras, excrementos y otras señales de su presencia en el campo.

En plantaciones jóvenes, pueden alimentarse de la corteza del tallo o ramas del peral, así como de las yemas a punto de brotar, lo que inclusive puede provocar la muerte de las plantas.

Para mantener en equilibrio la población de ratas y ratones debemos:

  • Fomentar la presencia de enemigos naturales como aves de rapiña, zorros, culebras de campo, entre otros.
  • Destruir las madrigueras de las ratas y ratones.
  • Utilizar trampas (ratoneras). para su control carabinas, Utilizar escopetas y otros medios mecánicos.
  • Emplear engrudos preparados con agua y harina hervida al que se le añade algún veneno, tomando las precauciones necesarias.
  • El uso de paquetes envueltos en papel que contienen yeso y melaza. El yeso bloquea su aparato digestivo y le causa la muerte.
Cuando se observan poblaciones muy altas, se pueden utilizar rodenticidas tipo cebos como cumatetralil (Racumín), a dosis de 100 a 200 gr o difetialone (Rodilon), a razón de 40 a 60 gr por sitio a colocar, de preferencia en las cercanías de sus madrigueras o lugares de alimentación. Estos productos son anticoagulantes de la sangre y producen la muerte de los roedores en un lapso entre 3 a 8 días después de haber consumido los cebos. Su uso es peligroso, y se recomienda extremar las precauciones.
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