Propoleo

El propóleos Se trata de una sustancia resinosa de color amarillo verdoso o pardo rojizo en su estado natural; recogido por las abejas de las yemas de los árboles que luego es trasladada a la colmena y reelaborada por las abejas con el agregado de otros elementos. El resultado es un producto que contiene cera y aceites esenciales y constituye una sustancia muy compleja. Su nombre proviene del griego Propolis: Pro: delante o en defensa y Polis: ciudad, delante de la ciudad o de la colmena. Esta denominación no es nada casual ya que las abejas colocan el propóleos principalmente en la entrada de la colmena para que con sus propiedades antibióticas impidan la entrada de bacterias y otros agentes invasores que pueden transformarse en un peligro para la comunidad.

La cantidad promedio de propóleos que las abejas pueden producir por colmena y año depende de la raza del insecto, aunque suele estar entre los 150 g y los 300 g. Hasta ahora, la recolección se hacía por raspado de los cuadros y de las paredes de la colmena, con el inconveniente de que la sustancia resultante contenía diversas impurezas (cera, virutas de madera, fibras vegetales, fragmentos de abejas...) inadecuadas para el consumo humano. Hoy en día, el apicultor coloca una rejilla de plástico sobre los cuadros de la colmena, que las abejas se apresuran en colmatar con el propóleos, lo cual facilita su recolección y la calidad del producto.

Información nutricional Propoleo

Existen diferentes propóleos en función del origen geográfico, climático y, sobre todo, botánico. No obstante, los estudios realizados hasta hoy muestran que todos ellos tienen en común cierta proporción de sustancias activas, las cuales determinan las grandes propiedades terapéuticas de todos los propóleos.

Propiedades del propoleo

Actualmente se han identificado más de 300 sustancias: flavonoides (unos 50 diferentes), cera (30%), aceites esenciales (10 a 15%), pigmentos, resinas y bálsamos (50%), polen (< 5%), provitamina A, vitaminas del complejo B (especialmente la B3), vitaminas C y E, aminoácidos (7 de los 8 esenciales), calcio, magnesio, cromo, cinc, manganeso, plata, silicio, cobalto, hierro, ácidos grasos poliinsaturados, polisacáridos y una cantidad nada desdeñable de elementos traza.

Usos medicinales del Propoleo

Esta variada y compleja composición confiere al propóleos propiedades antibacterianas de amplio espectro (estafilococos, estreptococos, colibacilos...), antitumorales, radio y fotoprotectoras, fungicidas (Candida albicans), anestésicas (tres veces más potente que la morfina), antiinflamatorias, cicatrizantes, antioxidantes, hemostáticas, analgésicas, inmunoestimulantes (favorece la producción de anticuerpos, la fagocitosis y el funcionamiento del timo), antivirales (herpes), antiespasmódicas, antiparasitarias (Trichomonas), termo-estabilizadoras, reguladoras del metabolismo, hipotensoras y antiulcerosas.

Desde el punto de vista terapéutico, se ha demostrado su gran eficacia principalmente en las esferas respiratoria y otorrinolaringológica (anginas, faringitis, laringitis, rinitis, sinusitis, otitis, fiebre del heno, gripe, bronquitis, tuberculosis, catarros...), a nivel del sistema digestivo (higiene bucodental, caries, gingivitis, aftas, parodontosis, neuralgias e infecciones dentales...) y en dermatología (abscesos, forúnculos, grietas, verrugas, heridas, cortes, quemaduras, radiodermitis, úlcera varicosa, ciertas formas de eccema, sabañones, callosidades...). El propóleos puede utilizarse también de modo preventivo para reforzar el terreno de cara al invierno o durante los viajes a países tropicales, por ejemplo.

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